Hospital de Jornaleros
 de Antonio Palacios

El Hospital de Jornaleros de San Francisco de Paula nace por el interés de Dolores Romero y Arano en extender la sanidad entre las clases más desfavorecidas. Encarga a Antonio Palacios su construcción junto al antiguo Paseo de Ronda. Las obras se inician en 1909 y concluyen en 1916.

Palacios, junto a Joaquín Otamendi, diseña el hospital con un esquema de planta cruciforme, adaptado a la práctica de la medicina moderna. El resultado es un conjunto de construcciones en las que se apuesta por la funcionalidad y la distribución racional de los espacios, pero sin renunciar a la monumentalidad que caracteriza la obra de Palacios.

El elemento central del inmueble lo constituyen los pabellones para enfermos, cuatro naves con amplias galerías abiertas dispuestas en diagonal y rematadas en dos cuerpos laterales coronados por sendos torreones. La entrada se realizaba por la calle Maudes, en uno de los laterales se situaba el edificio de consultas y cirugía, que comunicaba con la segunda planta del cuerpo central mediante una pasarela metálica acristalada, mientras que en el extremo opuesto se encontraba el pabellón de infecciosos, el único elemento que por su función no estaba conectado con la galería general.

Todo el conjunto se encuentra rodeado por jardines, a los que Palacios otorga una especial relevancia, pensando en los pacientes.
La iglesia situada al extremo norte, recuerda al Palacio de Comunicaciones por el aspecto monumental de su fachada y la silueta de sus prominentes torres.

El Hospital de Jornaleros es posiblemente la obra más completa de Antonio Palacios y también la que mejor refleja el espíritu ecléctico y contradictorio de su arquitectura; en él se adivinan los signos de su etapa regionalista, como el uso de la piedra, apenas sin labrar, y el empleo de materiales cerámicos, como los azulejos creados por Daniel Zuloaga o los paneles realizados por Manuel Ramos Rejano para los revestimientos interiores.

Inaugurado en 1917, el hospital fue incautado en 1936 por el bando republicano. Posteriormente fue utilizado como hospital militar hasta 1970, momento en el que fue abandonado.

En 1984 todo el inmueble, a excepción de la iglesia, fue adquirido por la Comunidad de Madrid para albergar la actual Consejería de Transportes, Vivienda e Infraestructuras. Con la finalidad de adaptar las instalaciones a sus nuevas funciones, se llevaron a cabo importantes obras de reforma y rehabilitación que permitieron recuperar algunos elementos originales y destinar los espacios anexos a biblioteca y sala de exposiciones., in