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 Mapa de sus obras  Antonio Palacios


Edificio de viviendas Luis Harguindey

Uno de los primeros proyectos de Antonio Palacios en Madrid fue la reforma de este edificio de viviendas por encargo de Luis Harguindey, ingeniero y constructor para el que volvería a trabajar posteriormente.

Edificio de viviendas Marquesa de Valdegema

Sencillo edificio de viviendas en el centro de Madrid, realizado por encargo de la marquesa de Valdegema.

Palacio de Comunicaciones

Con tan solo 30 años de edad, en 1904  Antonio Palacios proyecta junto a Joaquín Otamendi uno de los edificios emblemáticos de la arquitectura madrileña moderna, el Palacio de Comunicaciones,  concebido para centralizar los servicios  de Correos, Telégrafo y Teléfonos. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1993.
Muestra un compendio de las diferentes influencias que marcaron la obra de juventud de Palacios, con detalles neoplaterescos, barrocos, modernistas e, incluso,  déco, que combina hasta crear un lenguaje estético particular de gran plasticidad y monumentalidad. Destaca el juego de torres pentagonales que flanquea la fachada principal y el cimborrio octogonal que corona el edificio, todo rematado con crestería y pináculos. En el interior las plantas se distribuyen según criterios racionales y funcionales, con grandes patios diáfanos y galerías comunicadas por pasarelas de hierro. Convertido con el paso del tiempo en uno de los iconos de la ciudad, hoy alberga las oficinas del Ayuntamiento de Madrid.

Edificio de Viviendas

Uno de los primeros edificios que construye Antonio Palacios en Madrid es este edificio de viviendas burguesas. Destaca por su equilibrio compositivo tanto en planta como en fachada, así como por su funcional estructura interior.
Consta de dos viviendas por planta, excepto la principal que estaba enteramente ocupada por la residencia del propietario y acentuada en el exterior por una balaustrada corrida. La decoración tanto exterior como interior es modernista, si bien se advierten elementos propios del secesionismo vienés. Es especialmente original la zona de acceso de carruajes con una rotonda formada por un grupo escultórico de pie circular.

Casas palacio Palazuelo

Se trata de un edificio de seis alturas, destinado a albergar viviendas de alquiler, en el que la planta baja está dedicada a locales comerciales, el entresuelo a oficinas y las restantes se distribuyen siguiendo la tipología burguesa de la zona, con dos viviendas por planta organizadas alrededor de un patio principal.
El exterior se caracteriza por sus rasgos compositivos clásicos, de formas estilizadas. Destaca  el chaflán con sus miradores, sobre el que se levanta un torreón hexagonal con reminiscencias del neobarroco francés.

Talleres del ICAI

A finales del siglo XIX la Compañía de Jesús había creado el Instituto Católico de Artes e Industrias con la finalidad de impulsar la formación de peritos e ingenieros. El arquitecto Enrique Fort es el encargado de construir entre 1904 y 1908 el edificio neomudéjar que albergaba las principales actividades formativas de la institución.
Pocos años después surge la necesidad de ampliar las instalaciones y construir un nuevo edificio de talleres. El  proyecto es diseñado y ejecutado por Antonio Palacios, quien construye uno de sus edificios más sencillos, compuesto por un conjunto de naves diáfanas con altos ventanales y lucernarios en las cubiertas. Este edificio ha sufrido profundas remodelaciones y hoy tan solo perduran parte de las fachadas  que dan a las calles Alberto Aguilera y Santa Cruz de Marcenado

Antiguo Hospital de Jornaleros

El Hospital de Jornaleros de San Francisco de Paula fue construido para una institución benéfica sobre un solar que ocupa una manzana entera, entre las calles de Maudes y Raimundo Fernández Villaverde. Está formado por un conjunto de edificios dispuestos sobre un trazado radial, en el que cada uno de los elemento está ubicado y diseñado atendiendo exclusivamente a su función y al público al que está destinado.
Las habitaciones de enfermos ocupan cuatro naves en forma de aspa, articuladas en un patio central que constituía el eje central del conjunto, favoreciendo la comunicación con el resto de dependencias, entre las que se encontraban dos edificios anexos, uno para consultas y operaciones y otro para enfermedades infecciosas. Contaba, además, con amplias galerías diáfanas que proporcionaban luz, ventilación y vistas a patios y jardines. El aspecto exterior está caracterizado por el uso de la piedra, apenas sin trabajar, y por los pináculos y balaustradas de las torres, de reminiscencias platerescas, que alcanzan mayor verticalidad en la iglesia, adquiriendo un perfil que asemeja al del Palacio de Comunicaciones. Fue declarado BIC en 1979.

Banco Español del Río de la Plata

El Banco Español del Río de la Plata supuso un punto de inflexión en la arquitectura de Antonio Palacios, al abandonar las reminiscencias historicistas y eclécticas para acercarse a la arquitectura comercial norteamericana.
Los detalles platerescos y barrocos son reemplazados por un clasicismo monumentalista manifestado a través de columnas de órdenes gigantes y cuatro cariátides esculpidas en piedra que flanquean la entrada principal. El interior se articulaba en torno al patio central de operaciones, rematado con una cúpula de vidrio. En torno a él se distribuían las distintas dependencias, conjugando modernidad y monumentalidad en los elementos constructivos.
El edificio sufrió diversas reformas que alteraron su aspecto interior. Hoy en día es la sede central del Instituto Cervantes.

Edificio de Viviendas de alquiler

Este edificio de viviendas se articula en torno a un chaflán en el que confluyen una fachada cóncava que se ajusta al trazado de la glorieta y otra que transcurre paralela al eje de la calle Bravo Murillo. Uno de los rasgos que más llama la atención es la sencillez del lenguaje formal que utiliza. A excepción de la cornisa, que se transforma en un pequeño frontón en el cuerpo del chaflán, los motivos ornamentales habituales en sus edificios de viviendas se trasladan a los balcones de hierro forjado.  La planta principal queda acusada al exterior por un mirador de esquina, mientras que en la parte superior un torreón subraya la fuerza del chaflán como eje central de la composición. A pesar de carecer de pináculos o crestería es una torre muy «palaciana», pues recuerda bastante a las que coronan el Palacio de Comunicaciones o el Hospital de Maudes.

Viviendas para los Condes de Bugallal

Este es el más monumental de los edificios de viviendas que construyó Antonio Palacios, debido tanto a su ubicación en el antiguo Salón del Prado, como a la personalidad de su propietario, Gabino Bugallal y Araujo. Su residencia ocupaba toda la planta principal, mientras que cada una de las demás alturas se repartía en dos viviendas.   
En el exterior, el cuerpo principal estaba modulado por líneas verticales de miradores que se adaptaban al perfil curvo de la fachada en el encuentro de la plaza de Cánovas del Castillo con la calle Cervantes. Presentaba abundante decoración en el sotobanco, como ménsulas, guirnaldas y hojas de laurel, así como  jarrones en los machones de la balaustrada de la terraza. Coronaba el edificio un torreón de esquina de reminiscencias platerescas con pináculos y arquería mudéjar.

Edificio de Viviendas Luisa Rodríguez Arzuaga

Este edificio fue construido por encargo de doña Luisa Rodríguez Arzuaga para destinarlo a viviendas de alquiler. La fachada muestra una equilibrada combinación de elementos verticales, como ventanas y miradores, con la horizontalidad de cornisas y balaustradas. El interior se articula en torno a un patio circular que se proyecta verticalmente hasta  formar un torreón cilíndrico con linterna en la azotea, en cuya esquina se levanta un torreón de planta hexagonal con pináculos. Cada planta estaba distribuida en dos viviendas, excepto la principal, destinada a una única vivienda.

Edificio de Viviendas

Este edificio construido en 1915 por encargo de Martín Lago, presenta el esquema habitual que Antonio Palacios utiliza en sus viviendas acomodadas, con un bajo comercial, un entresuelo y cuatro plantas con dos viviendas cada una a excepción de la principal. La cubierta está coronada por un volumen central, dispuesto a modo de frontón, que originalmente estuvo destinado a estudio de un pintor.
En el exterior destaca el cuerpo central con miradores de hierro y cristal, flanqueado por dos cuerpos laterales con balcones de hierro forjado. La fachada está revestida con revoco a la catalana y decorada con piedra artificial.

Edificio de Viviendas

En la misma época en la que Palacios se encuentra trabajando en el Sanatorio de la Fuenfría, Félix de Egaña Egaña le encarga la construcción de un edificio de viviendas en una de las vías principales del Ensanche, la calle Goya. Recurre a un esquema compositivo muy similar al que ha comenzado a utilizar en sus edificios comerciales, con un cuerpo principal articulado mediante pilastras de orden gigante, una planta baja destinada a locales comerciales y un ático retranqueado con dos torreones en cada extremo.

Edificio de viviendas

Sobre dos edificios adyacentes situados en el Paseo de la Castellana, propiedad de Gregorio Teuteiro,  Teutrerio ejecuta Antonio Palacios el proyecto de construcción de dos plantas adicionales con pequeños sotobancos, con el objeto de elevar la altura del edificio y equipararse a los nuevos edificios que en su entorno se estaban levantando. Lo más destacable son los torreones de esquina en la terraza que guardan bastante similitud con los del Palacio de Comunicaciones.

Antigua Casa Comercial Palazuelo

Con este encargo de Demetrio Palazuelo Maroto, Antonio Palacios introdujo una tipología de edificios innovadora en su función, dedicada exclusivamente a locales comerciales y oficinas de alquiler.
Las fachadas alternan columnas de órdenes gigantes con líneas de miradores, mientras que el interior destaca por la escalera barroca del patio central, al que asoman las galerías onduladas que dan acceso a las oficinas. Una gran vidriera en la cubierta proporciona luz cenital a todo el patio.

Edificio Matesanz

Al igual que la Casa Palazuelo, el edificio Matesanz muestra la influencia de la de la Escuela de Chicago en los edificios comerciales que Palacios construye para albergar tiendas, oficinas y despachos.
Repite el esquema compositivo de las fachadas con miradores separados por pilastras de orden gigante que, en esta ocasión, forman una arquería de medio punto. Destaca el vestíbulo de entrada con escalera imperial y ascensores exentos  que comunican las diferentes plantas, en las que los departamentos se distribuyen desde una galería de líneas curvas que da al patio central de cubierta acristalada.

Círculo de Bellas Artes de Madrid

Símbolo de la actividad cultural de Madrid durante el siglo XX, el Círculo de Bellas Artes es una de las obras más conocidas de Antonio Palacios, quien llevó a cabo su construcción entre 1921 y 1926.  
Precisamente por tratarse de un edificio dedicado a las Bellas Artes, Palacios recurrió a un lenguaje formal clasicista, por considerarlo «canon de belleza permanente e inmortal». Órdenes gigantes y una sucesión vertical de volúmenes y formas son las principales señas de identidad de su monumental fachada, coronada por una gran torre que se eleva a modo de faro de la cultura. En el interior, una escalera barroca de doble tiro une las distintas plantas, estructuradas en función de sus correspondientes usos. En el año 1981 fue declarado Bien de Interés Cultural.

Antiguo Hotel Alfonso XIII

Se trata en realidad de la reforma de un proyecto de viviendas del arquitecto Yarnoz Larrosa que Palacios retoma para transformarlo en el Hotel Alfonso XIII.
El exterior se articula en torno al eje que forma la esquina de Gran Vía con Mesonero Romanos. En el cuerpo central repite la combinación de columnas gigantes con vanos acristalados, mientras que en las terrazas recurre a los torreones con pináculos de influencia neoplatersca que caracteriza a sus primeras obras. Balaustradas y detalles ornamentales de piedra artificial con imágenes secesionistas completan la decoración de las fachadas.   En el interior, Palacios distribuyó las habitaciones en torno a un patio central cubierto rodeado en cada planta por una galería de distribución.

Edificios de viviendas

Con estos edificios construidos por encargo de Emilio Rey, Antonio Palacios abandona el aspecto señorial de sus residencias acomodadas para introducirse en el ámbito de la vivienda funcional.
El situado en Viriato, 20 está formado por dos bloques unidos en planta de U, de tal forma que generan un patio abierto que favorece la iluminación y ventilación; mientras que el situado en el número 22 es bastante más sencillo, aunque no deja de sorprender el volumen octogonal que alberga de cuerpo de escaleras, situado en la fachada principal.

Edificio de viviendas

Antonio Palacios ejecutó la reforma de la fachada de este edificio de viviendas según el esquema tradicional de división tripartita, con una línea de miradores en el cuerpo central, vanos de medio punto en el sotobanco y un torreón en la azotea. Los elementos ornamentales de la fachada están inspirados en la secesión vienesa.

Edificio de viviendas

En 1924 el periodista Alfredo Ramírez Tomé encarga a Palacios el derribo de un pequeño inmueble de su propiedad en la calle Alcalá para la construcción de un edificio de viviendas de alquiler. El zócalo comercial y la entreplanta se adaptan a las reducidas dimensiones del solar, mientras que el cuerpo principal sobresale al exterior para generar más espacio interior. Las fachadas presentan un lenguaje depurado y sencillo, sin apenas motivos ornamentales, en el que las líneas de miradores acentúan la verticalidad del conjunto. Como es habitual en la mayoría de sus edificios, la terraza está coronada por dos torreones de formas clasicistas. El interior se articula en torno a un patio central que proporciona iluminación y ventilación a las zonas de servicio.

Panteón Familia Fernández Villota. Sacramental de San Isidro

Ubicado en la Sacramental de San Isidro, este panteón fue proyectado en 1923 por encargo de Glorialdo Fernández Aguilera. Antonio Palacios lo concibió como una pequeña capilla de estilo «románico modernizado», según sus propias palabras, realizada con sólidos bloques de granito. Destaca la portada, con un arco de medio punto abocinado decorado por una original arquería de pequeñas columnas que corona la puerta de acceso, realizada en hierro forjado. En el interior, parte de los muros y bóvedas está revestida de mosaico cerámico, mientras que cinco vidrieras de tonos fríos proporcionan luz natural a la zona del ábside, presidido por un busto de Glorialdo Fernández Aguilera.

Edificios de viviendas

En un solar delimitado por las calles José Abascal, Fernández de la Hoz y Málaga, Antonio Palacios construyó dos edificios de viviendas por encargo, probablemente, de la familia Fernández de Villota. El primero de ellos presenta un aspecto más monumental y responde a la tipología de casas acomodadas, tal como evidencia la división de plantas y los materiales empleados en su construcción. El edificio se levanta sobre un basamento de aparejo almohadillado granítico con vanos de medio punto, que evoca a las construcciones palaciegas renacentistas. La planta principal estaba dividida, a modo de dúplex, en dos alturas; la primera de ellas estaba dedicada a la vida pública, como evidenciaba en el exterior una serie de balcones con frontones, mientras que la segunda, algo más sobria, servía para albergar la vida doméstica. Las dos plantas restantes estaban separadas por una prominente cornisa y combinaban el ladrillo visto con la piedra artificial.
Respecto al segundo edificio, de marcado carácter funcional, sigue un esquema muy similar al empleado en la construcción de las viviendas para Emilio Rey en la calle Viriato, constituido por dos bloques casi independientes unidos por la zona de servicio y el cuerpo de escaleras.

Banco Mercantil e Industrial

En su última obra madrileña Palacios muestra la evolución de su arquitectura comercial abandonando los motivos ornamentales que decoraban las fachadas de sus obras anteriores  e incorporando nuevos materiales, como el  pavés y el acero inoxidable.
La fachada de Alcalá se ordena con un gigantesco arco de herradura que alberga un gran mirador, mientras que la fachada de Caballero de Gracia presenta dos cuerpos simétricos y convexos entre los que se dispone la entrada. Un patio de operaciones cubierto por una bóveda de medio cañón acristalada recorre longitudinalmente la planta baja.
Hoy día alberga la Oficina de Cultura y Turismo de  la Comunidad de Madrid.

Antigua Central Eléctrica de Pacífico. Nave de motores.

Entre 1922 y 1923 Antonio Palacios construye este edificio auxiliar destinado a contener los motores que proporcionaban suministro eléctrico a la red de metropolitano. El conjunto consta de un bloque destinado a oficinas y unas naves paralelas donde se instalaron los talleres. Los cuerpos destinados a oficinas presentan un aspecto más próximo a un edificio urbano, mientras que las naves de motores son de tipo industrial, muy diáfanas y con vanos de gran tamaño para conseguir una mayor iluminación y ventilación. 
Dejó de prestar servicio a finales del pasado siglo y desde 2008 está musealizada y abierta al público.

Subestación Eléctrica de la Compañía Metropolitana en Quevedo

Antonio Palacios construye  en 1925 la Subestación de Quevedo, atendiendo únicamente a criterios racionales y funcionales. Tras la ampliación realizada en 1929, el conjunto queda formado por dos edificios adosados con fachada orientada a calles opuestas. Responden a la tipología de nave industrial, con grandes vanos  y escasa ornamentación. Para la fábrica de las fachadas combina piedra, ladrillo y revoco.

Subestación Eléctrica de la Compañía Metropolitana

Situada en el tejido urbano del Ensanche, este edificio fue proyectado por Palacios teniendo en cuenta la apariencia de las construcciones adyacentes. Por este motivo, a pesar del uso al que estaba destinado, decidió diseñarlo con una apariencia más próxima a un edificio de viviendas que a una construcción industrial. 

Estación de Metro de Chamberí

La de Chamberí fue una de las estaciones incluida en la Línea 1 de Metro que se inauguró en octubre de 1919. Prestó servicio hasta 1966, fecha en la que fue clausurada y cerrada al público. En 2008, tras un proceso de recuperación y acondicionamiento, volvió a abrir sus puertas transformada en museo y centro de interpretación.
Conserva gran parte de la decoración original, tal como fue concebida por Antonio Palacios. Lo más característico es el revestimiento de pasillos y bóvedas con azulejos blancos biselados, combinados con cerámicas de tonos verdosos e irisaciones de cobre y oro que se utilizaron en los encintados de los anuncios publicitarios y en las embocaduras de túneles y pasillos. La estación conserva, además, publicidades y elementos de señalética originales.

Estación de Metro de Tirso de Molina.

La estación de Progreso fue inaugurada en diciembre de 1921 dentro del tramo de ampliación de la Línea 1 que unió Sol con la estación de Mediodía, hoy llamada Atocha. En 1939, con el cambio de denominación de la plaza en la que se ubica, pasó a llamarse Tirso de Molina.
Como el resto de estaciones situadas en plazas abiertas o espacios monumentales, su boca de acceso contaba con un poste anunciador que se erigía sobre una sólida balaustrada de granito, todavía conservada hoy día. En el interior aún mantiene parte del diseño y la decoración original, como el techo abovedado revestido de azulejería blanca y cenefas decoradas o el escudo de cerámica vidriada con reflejos de oro y cobre situado sobre la entrada del andén.

Casa de Antonio Palacios en El Plantío

En 1942 Antonio Palacios construyó una modesta vivienda en la Colonia El Plantío, de dos alturas, al modo de un cubo achaflanado en las esquinas, con una sencilla apariencia historicista muy diferente de sus obras monumentales. Concebida originalmente como refugio ocasional, sería su residencia habitual hasta la fecha de su muerte en 1945.

Palacete de Joaquín Otamendi

Diseñado en 1911 por Antonio Palacios en colaboración con Joaquín Otamendi, fue presentado al Ayuntamiento y posteriormente modificado, introduciendo ampliaciones que no estaban contempladas en el proyecto original. La dirección de obras fue llevada a cabo por el propio Otamendi entre 1911 y 1913.
La planta responde a una distribución tripartita a partir del eje formado por la entrada principal y la escalera principal. Además se añadieron dos miradores semicirculares, uno en el comedor y otro en el salón. Remata en una cubierta de falsa mansarda revestida de cerámica vidriada amarilla con balaustrada de azotea en la coronación. El jardín se adapta a la topografía del terreno y está dividido en dos zonas. Destaca el paseo de tilos de la parte alta.